Escanea albaranes y facturas con el móvil, y la app detecta sola los precios por encima de lo pactado, las faltas y las diferencias de peso — antes de que te cuesten dinero.
Un precio que subió sin avisar. Una caja que llegó con dos unidades menos. Un peso que no cuadra con el del albarán. Por separado son tres euros y no vale la pena discutir; al cabo del año son cientos, y nadie los reclama porque nadie los ha visto.
El problema nunca ha sido no querer revisarlo. Es que revisar albarán por albarán, a las once de la noche y con la persiana ya bajada, no lo hace nadie.
Foto al albarán o a la factura y listo. La app lee las líneas, los productos, las cantidades y los precios, y lo guarda todo ordenado por proveedor y por fecha.
Le dices una vez qué precio tienes acordado con cada proveedor. A partir de ahí, cada documento que entra se compara solo, y te avisa cuando alguien te cobra de más.
Compara lo que te entregaron con lo que te facturan. Si aparece algo que no llegó, o llegó menos cantidad de la que pone, lo ves antes de pagar.
El mismo producto, en la lista de tres proveedores distintos. Sin hojas de cálculo y sin ir buscando facturas viejas para saber quién te lo dejaba más barato.
Te dice cuánto dinero tienes pendiente de recuperar y de qué proveedor, con el documento y la línea concreta. Para reclamar con el papel delante, no de memoria.
Lo que compras, a quién y en qué se te va el dinero cada mes. Sin meter nada a mano: sale de los mismos documentos que ya has escaneado.
Capturas reales de la app, con datos de ejemplo: los proveedores y los importes son inventados.
Si recibes mercancía de proveedores habituales, con albaranes que se acumulan en un cajón y facturas que llegan a final de mes, esto es para ti. Da igual el sector: el problema es el mismo en un bar que en una ferretería.
La app nació en la cocina de un restaurante, revisando albaranes de verdad. Por eso está pensada para hacerse en dos minutos entre servicio y servicio, y no para sentarse una tarde a configurarla.
La base de datos y los documentos que escaneas se quedan en tu móvil. No hay ningún servidor nuestro, ni cuenta, ni nube: nosotros no vemos tus facturas ni sabemos a quién compras.
La única excepción es el momento de leer el documento. La imagen que escaneas sí viaja a Azure AI Document Intelligence, que es quien la interpreta — y lo hace con la cuenta propia de cada negocio, no con un servidor compartido nuestro.
Programas de facturación hay muchos, y son buenos en lo suyo. Holded, Quipu o Billin están pensados para emitir tus propias facturas — para cobrar, no para vigilar lo que te cobran a ti. Es el problema contrario al tuyo.
Yurest sí mira los albaranes, pero solo sirve si eres hostelería. Y Dijit.app cobra por volumen de documentos: le encaja a una cadena, no a un negocio solo.
Aquí solo se hace una cosa: leer lo que te entra de los proveedores y avisarte cuando no cuadra. Nada de módulos, ni de contabilidad, ni de configurar un mes antes de empezar a usarlo.
Según la información pública de cada herramienta, agosto de 2026.
Ahora mismo la app está funcionando en negocios reales, con albaranes reales, mientras terminamos de afinarla. Si quieres ser de los primeros en usarla, déjanos tu correo y te escribimos.
Sin compromiso y sin tarjeta: durante el piloto no se paga nada.
info@facturesambordre.es