Esta app no se diseñó en una oficina pensando en la hostelería: se hizo en la cocina de un restaurante, con los albaranes de cada mañana encima de la mesa de trabajo. Por eso hace exactamente lo que hace falta y nada más.
El precio del género se mueve solo. La fruta, el pescado y la verdura no tienen tarifa fija: suben y bajan cada semana. Eso hace que un precio que sube de más se camufle perfectamente entre los que suben con razón, y nadie lo pueda distinguir a ojo.
El albarán llega cuando estás descargando. A las siete de la mañana, con el repartidor esperando y las cajas a medio bajar, nadie pesa una caja de pescado ni cuenta unidad por unidad. Se firma y ya se mirará. Y no se mira nunca.
Son muchos proveedores y muy a menudo. Entre el género fresco, las bebidas, la panadería y el almacén, en una semana entran decenas de albaranes de gente distinta. Cada uno con su tarifa, sus condiciones y su manera de facturar.
Los cascos y los envases se acumulan. Barriles, cajas de botellas, palés retornables. Es dinero tuyo que está en manos del proveedor, y casi nunca se lleva la cuenta.
Foto al albarán cuando lo firmas, y a otra cosa. La app lee las líneas, las guarda por proveedor y las compara con el precio que tenías pactado. Cuando algo no cuadra, te lo dice: este producto te lo han subido, aquí faltan dos unidades, este peso no coincide con lo que pone en el papel.
A final de mes, cuando llega la factura, ya sabes qué te tienen que abonar y por qué — con el albarán y la línea concreta delante. No de memoria, y no discutiendo por lo que te parece.
Y de paso te queda el resultado del mes hecho: qué has comprado, a quién y en qué se te va el dinero. Sin meter nada a mano.
El único momento libre en un restaurante es el que hay entre que acaba el mediodía y empieza la noche, y no da para sentarse a configurar un programa. La app está pensada para eso: escanear en el momento de recibir, y mirar los avisos cuando puedas. No hay nada que rellenar cada día.
Ahora mismo estamos en piloto con los primeros negocios — el primero, un restaurante. Si quieres entrar, déjanos tu correo.
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